"¿Puedo tener un teléfono celular?"Es una pregunta que los padres de los niños y las niñas de 11 y 12 años de edad se han acostumbrado a oír durante los últimos dos años. Por un tiempo, soñábamos con poder retrasar la decisión por algunos años, o por lo menos hasta que cumplieran los 13 años. Pero ya no. A través de la presión de sus compañeros – y quizá algo de sobreprotección paternal – la propiedad de un teléfono celular entre los preadolescentes se ha convertido en algo común.
Pero, recientemente, la pregunta que muchos padres están oyendo ha sufrido un cambio sutil. En lugar de "¿Puedo tener un teléfono celular?" ahora es "¿Puedo tener un teléfono inteligente?" Súbitamente, un aparato simple que puede ser utilizado para hablar y enviar mensajes de texto ya no es suficiente. Ahora tiene que tener acceso a la Web, una cámara, capacidad para mensajería instantánea y correo electrónico, juegos, acceso a una tienda de aplicaciones, y muchas otras funciones.
Siendo justos con la mayoría de los niños de 11 años, ellos no están buscando pasarse todo el día navegando por la Web. Las dos atracciones más fuertes de los teléfonos inteligentes son la música y los juegos. Los chicos no ven a los teléfonos inteligentes como teléfonos únicamente; los ven de la manera en que los fabricantes quieren que todos los veamos: como mini computadoras y centros de medios.
En la cima de lo que cada preadolescente quiere tener está el iPhone de Apple. Este "Cadillac" de los teléfonos inteligentes tiene todo lo que un niño quisiera: mensajes de texto, música, juegos, acceso a cientos de miles de aplicaciones... y, ah sí, la habilidad de poder hacer una llamada telefónica de vez en cuando.
Pero si estás pensando en comprarle a tu niño un iPhone, o cualquier otro tipo de teléfono inteligente, he aquí a algunas de las cosas que deberías de considerar.
1. Los teléfonos inteligentes son navegadores de Web sin filtros
Puedes ser lo suficientemente perspicaz como para haber colocado a la computadora familiar en la sala para poder vigilar qué hacen tus hijos, y de haber instalado controles para los padres, pero en el momento en el que les entregas un teléfono inteligente, todos esos controles no significan nada. La mayoría de los teléfonos inteligentes ofrecen acceso sin filtros a la Web. En los casos en donde hay controles para los padres, como en el iPhone, es una cuestión de todo o nada. Puedes dejar abierto el acceso a Safari, o cerrarlo por completo.
2. Las aplicaciones cuestan dinero
Muchos de los padres se sorprenden cuando llega esa primera cuenta del teléfono inteligente y ven muchos cargos que no reconocen. O, en el caso de un iPhone, cuando sus cuentas de iTunes comienzan a ver mucha más acción que de costumbre. Ya sean The Sims 3, Doodle Jump, Wordsmith, o cualquiera de los miles de otros juegos, las aplicaciones descargables cuestan dinero. Añade a eso el plan de datos extra, y el costo de proveer a tu hijo más chico con un teléfono inteligente puede empezar a ser oneroso.
3. El compartir no siempre significa cariño
Una cámara de alta definición y la habilidad instantánea de compartir fotos en línea no siempre son la combinación más segura en las manos de los niños preadolescentes. Las poderosas características de compartir fotografías en correos electrónicos y en sitios de redes sociales requieren un nivel de madurez que está más allá de la mayoría de los niños de 12 años. Hemos leído ya todas las historias trágicas de los mensajes de texto con contenido sexual ("sexting") y de los abusos cibernéticos, y no es una coincidencia que muchos de los casos hayan involucrado a niños cada vez más jóvenes.
4. Reemplazar a los teléfonos inteligentes resulta caro
Los teléfonos inteligentes a menudo son increíblemente delicados – como evidencia, fíjate en la tan notoria reputación del iPhone para romper su pantalla – y pueden ser muy caros de reemplazar. Además, no son tan buenos cuando se dejan caer en montones de nieve o en charcos de lluvia. Si tu niño recientemente ha perdido o roto un iPod, entonces eso es un buen indicador de que él o ella no están del todo listos para las ligas mayores.
La explosión en la tecnología de los teléfonos inteligentes – y la carrera para traer a teléfonos competitivos al mercado – significa que los controles móviles para los padres han sido en su mayor parte una idea posterior. Aunque los fabricantes, los proveedores de servicios, y los desarrolladores externos están luchando para cubrir esa falta, pasará algún tiempo antes de que se establezcan controles efectivos.
Desde luego que la excepción es el iPhone. Pero, como se ha mencionado arriba, la mayoría de los controles deshabilitan a las funciones, en lugar de filtrar el contenido. Si planeas comprar un teléfono inteligente y bloquear su capacidad de navegar por Web y las características para descargar aplicaciones, ¡entonces quizá quieras preguntarte el porqué tus hijos necesitan un teléfono inteligente en primer lugar!
¿Tu preadolescente tiene un teléfono? ¿Qué restricciones has establecido? ¡Comparte tus pensamientos con Tecnopadres!


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