
Con el primer hijo, es muy fácil controlar su dieta de todo – azúcar, televisión, juguetes de guerra, selección de amigos - durante los primero años, por lo menos. Pero luego llega a la edad escolar y los padres que lo controlaron alguna vez empiezan a cuestionarse sus propias reglas. "¡No puedo creer que mi hijo sea el único que no _______!" (Puedes llenar el espacio en blanco).
La mayoría de los padres saben que están librando una batalla imposible de ganar si son poco flexibles con sus restricciones. Prohíbele cualquier cantidad de azúcar, y empezará a antojársele o a hurtarla a escondidas. No permitas nunca que tu hijo pretenda que su juguete sea un arma, y todo se convertirá en un arma (¡incluyendo a galletas a medio comer, moldeadas justo en la figura adecuada!).
¿Pero qué sucede cuando el permitirle a tu hijo hacer exactamente lo que has restringido compromete a tus valores? Los videojuegos son uno de estos casos. Hay padres, muchos en mi práctica, que han hecho un trabajo militar al mantener los tiempos de pantalla fuera de la vida de sus hijos durante los años formativos. Ahora se enfrentan a la realidad de que sus hijos sean "¡Los únicos de sus amigos que no tienen videojuegos!"
Este problema es difícil. Te aseguro que no hay una respuesta perfecta y aplicable para todos los casos cuando se trata de este dilema.
Si eres un padre que has mantenido fuera de la vida de tus hijos a los Xboxes, DSs, Wiis y aparatos similares, ¡te felicito! No existe razón alguna para tener tal entretenimiento en la vida de tus hijos antes de llegar a la edad para la educación primaria. Habiendo dicho esto, no estoy segura de cuánto tiempo esto pueda o deba durar. Una gran parte del crecer y desarrollar la inteligencia tiene que ver con la adaptación, el hablar el lenguaje de tus semejantes. Para la mayoría de los chicos, eso se vuelve importante alrededor de los 7 u 8 años de edad.
Cuando mis hijos estaban en 4º o 5º grado, y yo había logrado mantener alejada a la televisión nacional fuera de sus vidas exitosamente, ellos se quejaron de ser los únicos en las bancas durante el almuerzo que no veían The Cosby Show. Se sentían fuera de contacto y no podían participar en las reseñas de los viernes del programa del jueves en la noche. "Bueno," les dije, "entonces vamos a idear la manera de que esto funcione para ustedes." Y después de la tarea y sus labores, Bill Cosby y su familia se convirtieron en parte de nuestras vidas una vez a la semana.
El decidir si permites que los videojuegos entren a la vida de tus hijos – y, por ende, en tu vida – tiene que ver con varios factores; hay preguntas específicas que necesitas considerar acerca de tus hijos y de ti mismo.
Acerca de tus hijos:
¿Son capaces de entretenerse ellos mismos?
¿Hacen sus tareas y sus labores sin tener que estarles recordando muchas veces?
¿Son capaces de seguir las reglas de la familia?
¿Intentan negociar su salida de los límites establecidos?
¿Tienen tendencias adictivas?
¿Qué significará para ellos el no tener los videojuegos?
Acerca de ti:
¿Eres capaz de establecer parámetros y límites alrededor de varios privilegios?
¿Eres capaz de soportar el debate y las habilidades negociadoras de tus hijos?
¿Puedes tolerar sus quejas y chillidos?
¿Puedes crear consecuencias razonables, apropiadas y, por ende, efectivas?
¿Eres capaz de mantener los resultados de las consecuencias debido a las infracciones a estos límites?
¿Reconoces el porqué los videojuegos son un tema de preocupación para ti?
¿Esto es realmente acerca de tu hijo, o es acerca de ti mismo?
Necesitas considerar cuidadosamente lo que significará el tener o no tener videojuegos en la vida de tus hijos para ellos y para toda tu familia.
Creo en la moderación en todas las cosas. Cuando llega el tiempo de introducir algo en la vida de tus hijos que ha estado limitado con anterioridad, piensa en el permitir medidas pequeñas al principio. Es como el iniciar a un infante en nuevas comidas. Observa como lo manejan tus hijos; si el uso o la falta de él se adueñan de sus vidas – y de la tuya – entonces es probable que tus hijos no estén listos. La moderación es una habilidad que crece con el tiempo.
Hay un poco de consuelo que voy a compartir. Tus hijos tomarán tus valores reales y tus creencias, sin importar que tanta televisión, videojuegos o juguetes de guerra permitas en sus vidas. Tus hijos te observan, notan tus expresiones faciales, te oyen hablar con otros. Tus mensajes están siendo enviados y recibidos todo el tiempo. Tus discusiones en la cena, en el auto, cuando los llevas a dormir comunican tus valores, y tus hijos lo absorben todo.
Puede que no estén de acuerdo contigo – después de todo, su trabajo es pelear contigo al establecer su independencia. Pero lo captan. Puede ser que no te des cuenta del resultado ahora, pero cuando ellos sean padres, ¡tú lo verás y sonreirás!


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